Uma bala de borracha que muda, definitivamente, a vida de uma cidadã

Na passada quarta-feira uma amiga minha foi atingida por uma bala de borracha no olho esquerdo. Depois da operação a que foi submetida veio a confirmação de que ficará, para sempre, cega daquele olho.

A Ester é uma pacifista. No dia 14 saiu à rua, como tantas e tantos outros, para demonstrar a sua indignação e o seu repúdio face a estas políticas desumanas a que nos querem sujeitos.

Felip Puig, responsável pela actuação dos Mossos d’Esquadra (e já famoso por outras acções contra outros manifestantes) veio a público afirmar que naquela zona não teriam ocorrido disparos. Pois que tenha a coragem de o dizer cara a cara com a Ester!

O cretino que disparou nunca será encontrado nem sequer julgado por um acto cobarde que marcará, definitivamente, a vida da Ester e do Lluis, seu companheiro. Para ambos um abraço solidário desde Portugal! Animo camarades!

Editado às 16h35

Testemunho retirado daqui:

Hago lo que puedo para animarme, pero en realidad estoy bastante triste. Lo del pelotazo en el ojo a esa chica me ha afectado más de lo que pensaba. Sucedió en la plaza Catalunya, a eso de las 20:40h.
En ese momento yo andaba por ahí como ella, como cientos de personas. No hacíamos nada, pasear aturdidos después de la mani, nada más. Entonces, la policía empezó a cargar con pelotas de goma.
Parecí a que habían recibido órdenes de limpiar la calle.
En cuanto la chica recibió el impacto, sus amigos y algunos otros, incluído yo mismo, la sentamos en el suelo y llamamos a una ambulancia.
Tardaron un siglo en llegar.
Mientras tanto la policía seguía cargando. Todo fue muy desagradable, os lo aseguro. La gente gritaba asustada: “¡Le habéis rebentado el ojo a esta chica, hijos de puta!”.
Estos gritos, claro, no hacían más que asustar a la chica aún más. Cuando pasado un buen rato se retiró la mano del ojo, aluciné. No había visto algo así en mi vida.
No os lo describiré, sólo diré que llegué incluso a marearme un poco. La policía urbana llegó antes que la ambulancia.
Estos también trataron muy mal a la chica.
Imaginaos la escena, ella sentada ahora en el coche policial y el agente a su lado hablando por el Walikie Talkie sin ninguna delicadeza: “Tengo aquí a una tía con el globo ocular rebentado, ¿me recibes?” La chica no paraba de repetir “¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?”
A nuestro alrededor seguían las carreras y los disparos. Cuando por fin llegó la ambulancia y se la llevó, me di cuenta que no sabía su nombre. Me fui a casa destrozado.
¿Alguien la conoce? ¿Alguien sabe cómo se encuentra?
¿Qué más tiene que pasar para que prohíban las pelotas de goma?

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