Do interesse jornalístico, no dia da morte de José Saramago

Faço zapping pelos canais de informação, ligo a rádio, leio os jornais. Morreu um dos nossos – como escreve o Manuel Gusmão, e procuro nos media tradicionais as palavras de alguns dos nossos.
Contudo, o espaço mediático encontra-se encerrado por vazias declarações de Sócrates, Cavaco, Sousa Lara ou dos habituais “comentadores independentes”. Um ou outro escritor consegue romper o cerco e assisto a uma curta declaração do Urbano Tavares Rodrigues. O “interesse jornalístico” canibaliza a memória do homem, do comunista, a sua dimensão ética, humana e política. Na blogosfera vai-se existindo e resistindo.
Aqui ficam as ligações para os textos do Vítor Dias, António Abreu, Samuel e Santiago Macias.

(também publicado no Aparelho de Estado)

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10 respostas a Do interesse jornalístico, no dia da morte de José Saramago

  1. Antónimo diz:

    deixa aliás o Macias «Uma nota espantosa, quase sórdida, e que diz muito do que é a nomenclatura jornalística dos nossos dias. O Público apresenta, a propósito do falecimento de José Saramago, declarações do Presidente da República, do Primeiro-Ministro, do Ministro dos Assuntos Parlamentares (!?), de Passos Coelho, do CDS-PP e do BE. Não sei porquê, mas acho que falta ali alguém. Mas pode ser só impressão minha, claro…»

  2. augusto diz:

    Desde Mia Couto a José Luis Peixoto, de Lidia Jorge a João de Melo, as televisões têm passado muitos testemunhos de escritores.

    E sobre o cidadão tambem têm passado muitos testemunhos, uns mais favoráveis outros menos, mesmo a Igreja Católica, não deixou de prestar a sua homenagem ao escritor.

    Por isso não entendo este afã em tentar minimizar o pluralismo de opiniões, percebo que alguns , só quisessem que se falasse do militante comunista, e que só houvesse testemunhos dessa área politica.

    Mas até isso seria faltar á verdade, quando se ouviram tantas vozes e exigir a expulsão de Saramago do PCP, quando por exemplo ele criticou o regime cubano, quando apoiou candidatos fora do área do PCP, quando em Espanha apoiou o PSOE de Zapatero nas ultimas eleições e não a IU.

    Em suma Saramago foi um cidadão livre , e controverso, e como tal felizmente não fez a unanimidade, mas o que perdurará são os seus livros, e acima deles o Memorial do Convento, um grande romance português que ficará , estou certo, para a posteridade.

  3. Tiago Mota Saraiva diz:

    Augusto, como sempre, junte-se ao coro.
    O conteúdo político da obra de Saramago é irrelevante, o que é relevante são as suas circunstanciais críticas políticas a diferentes partidos comunistas. Desvalorize-se as opções políticas de militância política de Saramago – que manteve até ao fim da sua vida, e contribua-se para o silenciamento de todo e qualquer intelectual que ouse militar em partidos comunistas.
    Mais uma vez, o Augusto, está de parabéns. Tem tudo para ser comentador nas nossas televisões.

  4. augusto diz:

    Pois é Caro Tiago, não suporto hipócritas….

  5. simples diz:

    Preaafraseando Saramago:cavaco,sócrates,sousa lara e,este nóvel potencial comentador nos media-lixo(águsto(sic!)),são génios da vulgaridade…

  6. lingrinhas diz:

    Saramago era dono dele não era propriedade de ninguem. paz á sua alma.

  7. Pedro Pousada diz:

    Para os que só lêem metade das histórias e gostam das meias-verdades do nosso jornalismo de referência, envio-vos partes esclarecedoras de uma entrevista feita em Havana e em 2005 (vejam bem a data ó sereníssimos manipuladores) a Saramago por Rosa Miriam Elizalde.

    (…)
    Saramago: Después de los conflictos que generaron -como se sabe- una reacción mía, no mucho tiempo después tuve oportunidad de firmar un documento defendiendo a Cuba. Pero incluso entonces me quedé con la idea de que tal vez Cuba ya no me quería, y que la culpa -si de culpa se puede hablar- es mía, porque he sido yo el que he dicho “no estoy de acuerdo, y etcétera, etcétera”. Es decir, yo pensaba después: Cuba no es algo ajeno a mi propia vida, a mis propios sentimientos, pero seguramente Cuba que ya no me quiere…

    A partir de un momento me empezaron a llegar señales que desmentían esas dudas: conversaciones con la embajadora en Madrid, Isabel Allende, y mensajes que llegaban. Y yo decía: bueno, las cosas finalmente no se han perdido, no se han roto, y me quedé así. Para venir aquí, como es lógico, tenía que tener un motivo y llegó la invitación.

    Viajamos desde Canadá y hemos recibido Pilar y yo la amistad de siempre, y quizás un poco más. No quiere decir con más amistad, sino como si aquí los que nos han recibido tuvieran la preocupación de explicarnos: “te queremos, te estamos expresando ese querer nuestro de una forma quizás mayor, no pienses que nos quedaron pequeños rencores”. Nadie me ha dicho esto pero uno lo siente. Todo eso se ha recompuesto, a pesar de que lo que dije entonces, con mucho dolor y sin querer romper definitivamente con Cuba, ha sido celebrado, manipulado, usado. Después se han dado cuenta que las cosas no iban por ahí y empezaron a aparecer versiones: Saramago está otra vez con Cuba y no sé qué. En fin, lo que importa es que estoy aquí, que soy amigo de Cuba y que la manipulación mediática no me quita el sueño. Tengo otras cosas que me quitan el sueño.

    -En abril usted firmó el llamamiento de intelectuales del mundo que denunció las maniobras de Estados Unidos contra Cuba en Ginebra. Ahí se decía que “EE.UU. no tiene autoridad moral para erigirse en juez de los derechos humanos en Cuba”. ¿Lo que ha visto en estos días corrobora esa afirmación?

    -Absolutamente. Esta vez nosotros hemos tenido la oportunidad que no habíamos tenido antes de conocer un poco más. Hemos estado en dos lugares muy importantes: la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) y la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

    En la Universidad de Ciencias Informáticas hubo un momento en que me emocioné mucho. Los chicos me contaron que allí se recibe a las personas que vienen de Venezuela con cataratas, retinosis y que los cuidan, que a veces llegan un abuelo y un nieto ciegos, y que han regresado a su país mirándose, uno al otro, diciéndole uno al otro: “Yo soy tu abuelo, y puedo mirarte”, y el nieto: “Abuelo, sí, ahora puedo yo mirarte”. Bueno, estas cosas tocan directamente al corazón de uno. Que eso ocurra es maravilloso.

    (…)

    -Usted hablaba en la Universidad de La Habana de que Cuba había hecho posible la internacionalización de la solidaridad…

    Saramago: Eso es increíble. El más puro, el más auténtico, el más desinteresado movimiento de solidaridad nace precisamente en uno de los países más desprotegidos, más pobres, que es a la vez como una especie de foco que irradia solidaridad de una forma natural, espontánea, como si tuviera que ser una consecuencia lógica de todo cuanto pasa aquí. Cada vez que hay un movimiento de solidaridad internacionalista, empieza en Cuba y va a Venezuela, va y ha ido a Africa, a Haití. No es necesario convocar a la población cubana a un referendo para ver si están de acuerdo o no con ir a Venezuela, o a Haití, o a donde sea porque es justo. Es como si este pueblo fuera solidario por naturaleza, pero más bien por educación, por algo aprendido, porque la solidaridad también se aprende.

    -Recuerdo haber leído una especie de credo de José Saramago, un cuento en el que usted fabulaba una visita a Marte, y descubría que no era más que un sueño, que cosas como esa que describió no eran posibles en la Tierra.

    Saramago: Eso fue escrito a finales de los años 60, y la única referencia que tenía en ese momento para soñar un mundo diferente era Cuba.

    -Aquí tengo lo que escribió: “Al principio, cuando yo pedí explicaciones, la respuesta era siempre la misma: el hospital, la universidad, el museo estaban allí porque eran precisos. Tantas veces me dieron esta respuesta que pensé que mejor sería aceptar con naturalidad, por ejemplo, la existencia de una escuela con 10 profesores marcianos en un sitio donde solo había un niño, también marciano, claro…” ¿Usted sabía que en Cuba hay 98 escuelas a las que asiste un solo niño, que viven en lugares muy intrincados?

    Saramago: Pues me alegra saberlo: ¿98 escuelas para un solo niño, y con más de un profesor? Me has dado la mejor noticia. No lo sabía y no me extraña, porque de todas estas cosas de Cuba nunca no se habla.
    A ENTREVISTA QUE VALE A PENA LER ESTÁ DISPONÍVEL EM
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=108138

  8. Manuel Monteiro diz:

    Tiago
    Meus escritos aqui já deve ter percebido quais a minhas posições politicas; radicais, anti-burguesas, a favor da revolução proletária. Mas, neste caso, não posso estar de acordo com o Tiago. Acho que a comunicação social, com algumas expções, têm feito um bom trabalho e têm permitido uma abordagem a todas as facetas do Saramago: a fidelidade às suas raizes populares, a sua condição contraditória de militante comunista, o seu valor literário universal.
    Regra geral, o debate, mesmo dos sectores da direita “democrática- e até da igreja católica portuguesa-, têm sido de respeito pelo homem e pelo escritor, nas suas várias vertentes.
    Manuel Monteiro

  9. Dylan diz:

    José Saramago não era menos português por não pôr a bandeira à janela na véspera de um evento desportivo. Acima de tudo, a sua essência era ibérica. Convém dizer que só saiu de Portugal devido à ostracização de Sousa Lara, comprovada agora com o episódio político revisionista da não presença de Cavaco Silva no seu funeral. “Viagem a Portugal” é reflexo de amor e do encantamento que sentia pelo país, pela sua beleza e cultura, pela classe trabalhadora, espelhada na sua identidade, mesmo que isso significasse ir contra a ideologia do seu partido, contra a maioria religiosa, contra o politicamente correcto. Para o seu espírito inconformado, a morte é pouco relevante. Como diria Saramago, “o fim duma viagem é apenas o começo de outra”.

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