HONDURAS: Declaração do Grupo Acontecimiento (de Argentina)

Grupo Acontecimiento (revista e blogue a acompanhar em permanência: o termo “acontecimento” é aqui uma referência ao conceito central da filosofia de Alain Badiou, que está presente neste “sítio” com imenso material para analisar atentamente; notar aqui um ponto importante: o texto refere-se ao modo como as tiranias militares se servem hoje da democracia [“Democracia S.A.”] para se legitimarem – trata-se também de referir um conceito e a sua gradual perda de conteúdo):

En la mañana del 28 de Junio el Ejército hondureño –con la complicidad de la Corte Suprema, la oposición parlamentaria, las iglesias Católica y Evangélica y las cámaras empresariales– ha secuestrado y expulsado del país al presidente Manuel Zelaya.

Para ello ha cortado las comunicaciones y la electricidad, para que el golpe se desarrolle en la oscuridad y el silencio, modos privilegiados de la acción política fascista.

Pero es decisivo en estas horas de crisis no equivocarse respecto a la definición de contra quién se realiza el golpe: es contra el pueblo hondureño y no contra su presidente ni contra la democracia institucionalizada.
El GA, declara inadmisible que un grupo de militares aliados a poderosas fuerzas económicas, irrumpan en la vida política para fijarle al pueblo de Honduras de qué manera deben comportarse. Para realizar semejante acto han secuestrado y destituido a su presidente. Han basado su acción amparándose en artimañas leguleyas e institucionales, argumentando que el plebiscito popular convocado por el gobierno para ratificar o no la necesidad de una reforma constitucional, fue cuestionado por la Corte Suprema como ilegal.

La decisión de llevar adelante ese plebiscito contra la orden del Tribunal Superior, desencadenó semejante atropello. Muchas veces las trabas formales y legales deben ser atravesadas para llevar adelante transformaciones que los pueblos, bajo las formas que ellos crean conveniente, consideren beneficiosas para su vida colectiva. Por lo tanto, condenamos que un grupo de militares defiendan el esclerosado aparato institucional del país hermano que no ha hecho otra cosa que administrar y concentrar el monopolio político económico de Honduras en manos de un puñado de privilegiados asociados a la tutoría del ALCA y sus funestas consecuencias.

De hecho, el sucesor de Manuel Zelaya, el señor Michelleti, que era hasta anteayer el presidente de la cámara de representantes, invoca la “alternabilidad” y la “representabilidad” del nuevo gobierno y, hasta donde sabemos, no ha disuelto ni el Parlamento ni la Corte Suprema -partícipes del golpe fascista- ni piensa hacerlo, como si en nuestro período histórico hasta las más feroces dictaduras ultraderechistas deban conservar las formas democráticas.

Seguramente en los próximos días veremos las apelaciones a los Derechos Humanos y los llamados al diálogo y la búsqueda de consenso a la orden del día, mientras las calles se colman de jóvenes soldados apuntando con sus rifles a todo lo que se mueva.

La democracia institucionalizada –a la que llamamos Democracia S.A- que con gusto se presenta como la expresión de la voluntad del pueblo, no hace más que desorganizar y dispersar esa misma voluntad, exponiéndola a los designios de los ricos y poderosos.

No será con los métodos y las formas de esta democracia siempre dispuesta a devenir dictadura que el pueblo hondureño podrá enfrentar a la ofensiva fascista, sino con su autoorganización y movilización sin contar con los medios del aparato del estado.

Sabemos que tal movilización ya se está produciendo, que el pueblo hondureño rechaza el golpe, el cual se produce contra esa misma movilización que empujaba a su gobierno más allá de lo que el consenso establecido autorizaba.

Apoyamos la resistencia en las calles del pueblo hermano de Honduras para recuperar lo que entienden que son sus legítimas autoridades.

Manifestamos, por lo tanto, nuestra solidaridad con las luchas del pueblo hondureño, repudiamos enérgicamente el golpe fascista que amenaza a toda la región, y exigimos de los gobiernos latinoamericanos el desconocimiento del gobierno de Micheletti y que se tomen las medidas necesarias para aislarlo e impedirle su estabilización, más allá de las fórmulas retóricas de ocasión

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